lunes, 23 de enero de 2012
No name
Ya no podía soportarla más. Bajé las escaleras y estaba allí, sentada en ese sofá. Llevaba la blusa roja que tanto me gustaba, que tanto me excitaba. Ella lo sabía. Sabía que vestida así podía tenerme donde quisiera. La escalera crujió. Ella se giró. De sus labios salió sólo una palabra: "ven". Tenía una copa de vino en la mano, la chimenea estaba encendida. Me acerqué a ella y la contemplé. La blusa de satén rojo escondía un corsé de encaje negro, con su liguero correspondiente. El pelo suelto y rubio, maquillaje el justo. Sus ojos azules miraron hacia los bajos de mi pantalón, sonrió. Levantó la mirada. Tenía la expresión de lo que realmente era: una zorra. Mis manos se abalanzaron sobre la blusa, desabrochando cada uno de los botones. Despacio. Ella seguía bebiendo de su copa de vino. Aparté suavemente la blusa. El corsé realzaba sus pechos. Los toqué. Los lamí. Los mordí. La apreté contra mi y ella me mordió. Sabía cuánto me excitaba aquello. La separé de mi y le di una bofetada. Ella me siguió mirando con cara lasciva. Eso le gustaba. La cogí del pelo y me desabroché el pantalón. La obligué a chupármela como nunca antes lo había hecho, incluso se atragantó un par de veces. No me corrí, aunque habría disfrutado viendo como a esa zorra se le llenaba la cara con mi semen. Al fin y al cabo no quería dejar rastro. La levanté del suelo. No pensaba tocarla. No iba a darle facilidades. La empujé contra el sofá y le di la vuelta. Le bajé las bragas y la embestí. Pese a la brusquedad y a su edad, ella parecía estar disfrutando. Paré de nuevo. Ella se giró y se dispuso a chupármela de nuevo, esperando a que me corriera para tragárselo todo. La levanté. Ella me miró extrañada. Saqué un pañuelo. Le susurré: "gírate". Probablemente pensó que se trataba de un juego. Lo hizo. Le pasé el pañuelo alrededor del cuello. Apreté. Al cabo de pocos minutos dejó de respirar. Por fin me había librado de aquella engreída.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Todas las canciones hablan de mi
"He estado intentando convencerme de que abandonar a una persona no es lo peor que se le puede hacer, que puede resultar doloroso, pero no es una tragedia; si uno nunca dejase a nada ni a nadie, no tendría espacio para lo nuevo. Evolucionar constituye una infidelidad: a los demás, al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo... Cada día debería tener, al menos, una infidelidad esencial, una traición necesaria. Se trataría de un acto optimista, esperanzador, que garantizaría la fe en el futuro; una afirmación de que las cosas pueden ser no sólo diferentes, sino mejores."
"Cuanto mayor es el tiempo que hemos dejado atrás, más irresistible es la voz que nos incita al regreso. Esta sentencia puede parecer un lugar común, sin embargo es falsa. El ser humano envejece, el final se acerca. Cada instante pasa a ser más apreciado, ya no queda tiempo que perder con recuerdos. Hay que comprender la paradoja matemática de la nostalgia, esta se manifiesta con más fuerza en la primera juventud, cuando el volumen de la vida pasada es todavía insignificante."
"- ¿Qué es esto? - Es una carta, una carta que te he escrito. Léela. Bueno, no la leas ahora - ¿De verdad me has escrito una carta? -Si, iba a escribirte un e-mail, pero al final he preferido escribirte así. Es una mierda de carta, seguramente es ilegible, no vas a entender nada. Un poco básicamente lo que te digo es que te quiero. Mucho. Creo que si te sigo queriendo a estas alturas pues, tengo que decírtelo, y además creo que tengo que decírtelo ahora. No se si es el momento oportuno, si es el momento adecuado. Quiero decir, no se muy bien cómo estás tu, si tienes novio o si te gusta otro; tampoco lo he pensado mucho. Ni siquiera te digo que volvamos, sólo te digo lo que me pasa porque quiero que lo sepas. Creo que tengo que decirte todas las cosas que no te he dicho en todo este tiempo. Es que, fíjate, cuando rompimos ni siquiera me atreví a decirte que te quería y no se cómo lo ves tu ahora pero creo que cuando rompimos hicimos bien. Seguramente era lo único que podíamos hacer, éramos jóvenes y llevábamos muchos años; y ahora seguimos siendo jóvenes y tampoco ha pasado mucho tiempo pero no se, es distinto. Es verdad que nos quedan muchas cosas por vivir, pero tampoco sabemos que cosas son. Y no se tu pero yo no quiero que mi vida esté condicionada por las cosas que supuestamente tengo que vivir, es que no se quién ha decidido eso ni por qué, es una tontería. Ya no quiero pensar más en lo que me estoy perdiendo, nos podemos pasar la vida pensando que nos gustaría estar en otra parte pero es absurdo, es pura arrogancia, sólo te hace ser infeliz, te lleva a la frustración permanente. Ya no quiero ver la vida así. Me gustaría ser más feliz y disfrutar más lo que tengo. Empezar por ahí no se... lo que se es que te quiero, eso siempre lo he sabido, pero cuando lo dejamos creí que me podía permitir despreciar eso, pensaba que podía permitirme renunciar a ti por otras cosas que no tengo ni idea de lo que son y yo sólo se que quiero estar aquí ahora. No creo que seas la única tía que hay en el mundo, se que hay otras mujeres que me podrían gustar, mujeres de las que me podría enamorar. Seguramente también hay más tíos por ahí aparte de mi, tíos de los que te podrías enamorar, que seguramente se enamorarían de ti los muy cabrones. Tampoco es nostalgia, me acuerdo de los momentos difíciles, de los malos rollos que tuvimos, pero no quiero pensar en eso ahora. Ahora estoy aquí diciéndote esto y soy feliz aquí ahora. Me gusta tu cara, tu cara en este momento y este parque con esta luz. Ahora. Quiero estar aquí ahora, no quiero estar ni 5 minutos antes ni 5 minutos después."
http://www.youtube.com/watch?v=66HgKHRyr9k
"Cuanto mayor es el tiempo que hemos dejado atrás, más irresistible es la voz que nos incita al regreso. Esta sentencia puede parecer un lugar común, sin embargo es falsa. El ser humano envejece, el final se acerca. Cada instante pasa a ser más apreciado, ya no queda tiempo que perder con recuerdos. Hay que comprender la paradoja matemática de la nostalgia, esta se manifiesta con más fuerza en la primera juventud, cuando el volumen de la vida pasada es todavía insignificante."
"- ¿Qué es esto? - Es una carta, una carta que te he escrito. Léela. Bueno, no la leas ahora - ¿De verdad me has escrito una carta? -Si, iba a escribirte un e-mail, pero al final he preferido escribirte así. Es una mierda de carta, seguramente es ilegible, no vas a entender nada. Un poco básicamente lo que te digo es que te quiero. Mucho. Creo que si te sigo queriendo a estas alturas pues, tengo que decírtelo, y además creo que tengo que decírtelo ahora. No se si es el momento oportuno, si es el momento adecuado. Quiero decir, no se muy bien cómo estás tu, si tienes novio o si te gusta otro; tampoco lo he pensado mucho. Ni siquiera te digo que volvamos, sólo te digo lo que me pasa porque quiero que lo sepas. Creo que tengo que decirte todas las cosas que no te he dicho en todo este tiempo. Es que, fíjate, cuando rompimos ni siquiera me atreví a decirte que te quería y no se cómo lo ves tu ahora pero creo que cuando rompimos hicimos bien. Seguramente era lo único que podíamos hacer, éramos jóvenes y llevábamos muchos años; y ahora seguimos siendo jóvenes y tampoco ha pasado mucho tiempo pero no se, es distinto. Es verdad que nos quedan muchas cosas por vivir, pero tampoco sabemos que cosas son. Y no se tu pero yo no quiero que mi vida esté condicionada por las cosas que supuestamente tengo que vivir, es que no se quién ha decidido eso ni por qué, es una tontería. Ya no quiero pensar más en lo que me estoy perdiendo, nos podemos pasar la vida pensando que nos gustaría estar en otra parte pero es absurdo, es pura arrogancia, sólo te hace ser infeliz, te lleva a la frustración permanente. Ya no quiero ver la vida así. Me gustaría ser más feliz y disfrutar más lo que tengo. Empezar por ahí no se... lo que se es que te quiero, eso siempre lo he sabido, pero cuando lo dejamos creí que me podía permitir despreciar eso, pensaba que podía permitirme renunciar a ti por otras cosas que no tengo ni idea de lo que son y yo sólo se que quiero estar aquí ahora. No creo que seas la única tía que hay en el mundo, se que hay otras mujeres que me podrían gustar, mujeres de las que me podría enamorar. Seguramente también hay más tíos por ahí aparte de mi, tíos de los que te podrías enamorar, que seguramente se enamorarían de ti los muy cabrones. Tampoco es nostalgia, me acuerdo de los momentos difíciles, de los malos rollos que tuvimos, pero no quiero pensar en eso ahora. Ahora estoy aquí diciéndote esto y soy feliz aquí ahora. Me gusta tu cara, tu cara en este momento y este parque con esta luz. Ahora. Quiero estar aquí ahora, no quiero estar ni 5 minutos antes ni 5 minutos después."
http://www.youtube.com/watch?v=66HgKHRyr9k
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Rebelión en la granja
Animales, borregos, cerdos y gallinas, así nos considera, aún de forma metafórica, Eric Arthur Blair (más conocido como George Orwell), un hombre dotado de integridad, de sentido común y honradez; comprometido consigo mismo en la búsqueda de la libertad y en la denuncia de los atropellos y agresiones contra la humanidad. En prácticamente todas sus obras los protagonistas son víctimas de algún tipo de abuso de poder. Y, aunque a veces el control se ejerza mediante el uso de la fuerza física, la forma más aguda e inteligente, y la que más daño produce a la larga, es la persuasión psicológica y los mecanismos de terror, apoyados en la manipulación del lenguaje.
El poder es un exquisito manjar, una facultad que a lo largo de la historia muchos han deseado para la realización de los ideales más nobles. Sin embargo en la realidad hasta los hombres más honestos y rectos sucumben fácilmente hacia sus más oscuros intereses en vista del poder que les confiere tal autoridad. Desde el flamante César hasta el repudiado Stalin, la historia ha registrado múltiples ejemplos de hombres que han demostrado lo peligroso que resulta la concentración del poder y su uso para satisfacer fines particulares, pisoteando derechos universales y marcando con sangre capítulos de naciones enteras.
Orwell concibió una obra que nos ilustra de forma amena y simbólica el destino de una sociedad (representada por animales, como he adelantado al principio) que, tras liberarse de una opresión después de una casi gloriosa revolución, cae paulatinamente bajo una tiranía terrible. Tal y como señala el propio autor, es a raíz de su experiencia en la guerra civil española cuando se gestó la idea de este libro, aunque es la revolución bolchevique la que lleva la voz cantante en esta historia.
El escenario de la granja Manor representaría a Rusia; el señor Jones al zar; el señor Frederick, caracterizado por su crueldad y por apropiarse de tierras ajenas, sería Hitler; el señor Pilkington, Churchill; los cerdos, los bolcheviques que dirigieron la revolución; y el resto de los animales, los obreros y los campesinos. Las luchas de poder entre Stalin (Napoleón) y Trotsky (Snowball) también quedan plasmadas en la fábula, así como las figuras de Marx y Lenin, ambas representadas en el cerdo Viejo Mayor "tan altamente estimado en la granja que todos estaban dispuestos a perder una hora de sueño para oír lo que él tuviera que decirles". Hay muchos acontecimientos que bien pueden relacionarse con hechos históricos veraces, tales como la revolución de Octubre de 1917 en el caso de la revolución de los animales (capítulo II), el acuerdo entre Napoleón y Whymper representa el Tratado de Rapallo de 1922, la revuelta de las gallinas (capítulo VII) representa la oposición de los campesinos ante la colectivización de las granjas, la segunda destrucción del molino a manos de los hombres de Frederick (capítulo VIII) representa la invasión nazi de Rusia en 1914 y finalmente la última escena hace referencia a la Conferencia de Teherán de 1943, con el encuentro de los nuevos aliados: Stalin, Churchill y Roosvelt.
Este tipo de régimenes, autoritarios y austeros para quienes lo sufren, siguen una fórmula que estaría incompleta sin el temor infundido en la oposición, en el desacuerdo, tal y como lo representa Orwell con los perros. Estos canes tiene su paralelismo en el Terror Rojo instituido por la Cheka, una policía al mando de los bolcheviques que tenía el propósito de eliminar a todo el que se opusiera al régimen. La amenaza, el miedo y la intimidación, son los factores clave en otros sistemas opresores, como ocurrió en la Alemania nazi, la Italia fascista y sin ir muy lejos la Cuba fidelista.
Napoleón, un cerdo cuya inteligencia le permite destacarse de los demás sigue al pie de la letra algo que resulta costumbrista en todos los déspotas y que consiste en ser un sujeto carismático que llega como un Mesías encandilando a la masas, haciendo discursos prometedores que al momento de materializarse resultan desmentidos. Sin embargo la culpa no es del déspota, sino del pueblo, del pueblo que implora una mejor gestión que la previa y se entrega a ofrecimientos desmedidos e ilusorios, considerando que lo previo fue peor, dando alimento a la ignorancia y al fanatismo, cerrándose a la posibilidad de entender la situación de estancamiento que presentan tales regímenes y la desmejora progresiva que resulta peor a la padecida anteriormente. Si lo que queremos es acabar con la tiranía y el despotismo, lo único que podemos hacer es educar al pueblo, para que no se deje engañar ante las patrañas de un sofista del tres al cuarto.
Finalmente, este libro es un doloroso espaldazo al deseo de conseguir unos ideales que fueron traicionados hasta llegar a ser lo opuesto de lo que se pretendía conseguir. De cómo un estado de igualdad, de posibilidad de una vida digna, se convirtió en la antítesis, en una férrea dictadura que prolongó durante décadas, terminando por llegar a una situación peor de la que se pretendía escapar.
El poder es un exquisito manjar, una facultad que a lo largo de la historia muchos han deseado para la realización de los ideales más nobles. Sin embargo en la realidad hasta los hombres más honestos y rectos sucumben fácilmente hacia sus más oscuros intereses en vista del poder que les confiere tal autoridad. Desde el flamante César hasta el repudiado Stalin, la historia ha registrado múltiples ejemplos de hombres que han demostrado lo peligroso que resulta la concentración del poder y su uso para satisfacer fines particulares, pisoteando derechos universales y marcando con sangre capítulos de naciones enteras.
Orwell concibió una obra que nos ilustra de forma amena y simbólica el destino de una sociedad (representada por animales, como he adelantado al principio) que, tras liberarse de una opresión después de una casi gloriosa revolución, cae paulatinamente bajo una tiranía terrible. Tal y como señala el propio autor, es a raíz de su experiencia en la guerra civil española cuando se gestó la idea de este libro, aunque es la revolución bolchevique la que lleva la voz cantante en esta historia.
El escenario de la granja Manor representaría a Rusia; el señor Jones al zar; el señor Frederick, caracterizado por su crueldad y por apropiarse de tierras ajenas, sería Hitler; el señor Pilkington, Churchill; los cerdos, los bolcheviques que dirigieron la revolución; y el resto de los animales, los obreros y los campesinos. Las luchas de poder entre Stalin (Napoleón) y Trotsky (Snowball) también quedan plasmadas en la fábula, así como las figuras de Marx y Lenin, ambas representadas en el cerdo Viejo Mayor "tan altamente estimado en la granja que todos estaban dispuestos a perder una hora de sueño para oír lo que él tuviera que decirles". Hay muchos acontecimientos que bien pueden relacionarse con hechos históricos veraces, tales como la revolución de Octubre de 1917 en el caso de la revolución de los animales (capítulo II), el acuerdo entre Napoleón y Whymper representa el Tratado de Rapallo de 1922, la revuelta de las gallinas (capítulo VII) representa la oposición de los campesinos ante la colectivización de las granjas, la segunda destrucción del molino a manos de los hombres de Frederick (capítulo VIII) representa la invasión nazi de Rusia en 1914 y finalmente la última escena hace referencia a la Conferencia de Teherán de 1943, con el encuentro de los nuevos aliados: Stalin, Churchill y Roosvelt.
Este tipo de régimenes, autoritarios y austeros para quienes lo sufren, siguen una fórmula que estaría incompleta sin el temor infundido en la oposición, en el desacuerdo, tal y como lo representa Orwell con los perros. Estos canes tiene su paralelismo en el Terror Rojo instituido por la Cheka, una policía al mando de los bolcheviques que tenía el propósito de eliminar a todo el que se opusiera al régimen. La amenaza, el miedo y la intimidación, son los factores clave en otros sistemas opresores, como ocurrió en la Alemania nazi, la Italia fascista y sin ir muy lejos la Cuba fidelista.
Napoleón, un cerdo cuya inteligencia le permite destacarse de los demás sigue al pie de la letra algo que resulta costumbrista en todos los déspotas y que consiste en ser un sujeto carismático que llega como un Mesías encandilando a la masas, haciendo discursos prometedores que al momento de materializarse resultan desmentidos. Sin embargo la culpa no es del déspota, sino del pueblo, del pueblo que implora una mejor gestión que la previa y se entrega a ofrecimientos desmedidos e ilusorios, considerando que lo previo fue peor, dando alimento a la ignorancia y al fanatismo, cerrándose a la posibilidad de entender la situación de estancamiento que presentan tales regímenes y la desmejora progresiva que resulta peor a la padecida anteriormente. Si lo que queremos es acabar con la tiranía y el despotismo, lo único que podemos hacer es educar al pueblo, para que no se deje engañar ante las patrañas de un sofista del tres al cuarto.
Finalmente, este libro es un doloroso espaldazo al deseo de conseguir unos ideales que fueron traicionados hasta llegar a ser lo opuesto de lo que se pretendía conseguir. De cómo un estado de igualdad, de posibilidad de una vida digna, se convirtió en la antítesis, en una férrea dictadura que prolongó durante décadas, terminando por llegar a una situación peor de la que se pretendía escapar.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Derecho y religión
En el discurso del Santo Padre Benedicto XVI se plasman sus reflexiones sobre los fundamentos del derecho. Lo primero que nos indica es que se debe equiparar derecho y justiica, preguntándose así qué es lo justo. Hasta este momento no tengo queja alguna acerca de las palabras del Santo Padre.
Continúa diciendo que, históricamente, "los ordenamientos jurídicos han estado casi siempre motivados de modo religioso [...] Contrariamente a otras grandes religiones, el cristianismo nunca ha impuesto al Estado y a la sociedad un derecho revelado", si bien al Santo Padre no le falta razón al hacer estas afirmaciones, el cristianismo, aún no habiendo sido un ordenamiento revelado sí que ha impuesto unas normas morales a la comunidad que de no ser cumplidas traían consigo castigos públicos, de forma que el Estado ha hecho suyas las normas del ordenamiento canónico durante demasiados siglos.
Prosigue diciendo que se ha remitido "a la naturaleza y a la razón como verdaderas fuentes del Derecho" aunque "presupone que ambas esferas estén fundadas en la Razón creadora de Dios". A mi parecer ambas esferas están fuera del alcance de cualquier Dios, la naturaleza es propia de la naturaleza y la razón es propia del hombre; la cuestión de si estas esferas están fundadas en la Razón creadora de Dios debe discutirse en el lugar que le corresponde, en la Iglesia, y no en discursos acerca de los fundamentos del Derecho ya que el Derecho afecta tanto a personas que no profesan la religión (cualquiera de ellas), como a personas que no creen en una divinidad superior. Sin embargo, dado que nos encontramos en unos apuntes históricos sin más, no quiero profundizar más en este tema.
El tono del discurso cambia un poco antes de la mitad cuando, zanjado el tema histórico, nos introduce el tema del positivismo jurídico. Nos dice que "si se considera la naturaleza "un conjunto de datos objetivos, unidos los unos a los otros como causas y efectos", entonces no se puede derivar de ella realmente ninguna indicación que tenga de algún modo carácter ético". En efecto, y con palabras del Santo Padre "una concepción positivista de la naturaleza, que comprende la naturaleza de manera puramente funcional, no puede crear ningún puente hacia el Ethos y el derecho, sino dar nuevamente sólo respuestas funcionales".
Su Santidad concibe el positivismo jurídico como algo que deberíamos cambiar porque entiende la naturaleza y la razón del hombre como algo creado por Dios, sin embargo, las palabras que él mismo usa para criticar esta teoría, sólo me sirven para reafirmarme más en la mía. El derecho debe velar por los intereses y la seguridad de todos aquellos que conforman la ciudadanía. Y este derecho debe articularse de un modo general y objetivo; y no hay nada más subjetivo que los valores éticos promulgados por una Institución que los cambia e interpreta según le conviene. El derecho debe buscar el bien general y para ello debe articularse como una ciencia, esto es "aquello que no es verificable o falsable no entra en el ámbito de la razón en sentido estricto. Por eso elEthos y la Religión han de ser relegadas al ámbito de lo subjetivo y caen fuera del ámbito de la razón".
Para mi sorpresa, el Santo Padre afirma que la teoría positivista "no es una cultura que corresponda y sea suficiente en su totalidad al ser hombres en toda su amplitud" y llega a afirmar también que lejos de ser suficiente, esta teoría "reduce al hombre". Compara la teoría positivista con un edificio sin ventanas, cerrado al mundo. El positivismo no se cierra al mundo, lo analiza e intenta dar la solución más justa. El tema de que el edificio está construido con recursos de Dios prefiero dejarlo aparte, ya que creo que he dejado bastante clara mi postura.
Hacia casi el final de su discurso, introduce el movimiento ecologista alemán para hablarnos de la ecología del hombre. Según él "el hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza, y su voluntad es justa cuando él respeta la naturaleza, la escucha, y cuando se acepta como lo que es, y admite que no se ha creado a sí mismo", finalizando con que así se realiza la verdadera libertad humana.
El tema de lo que es la libertad del hombre no es algo que quiera discutir, ya que no es el objeto de este discurso, aunque mi opinión es que el hombre goza de la razón y el libre albedrío suficientes para realizar todos los actos que estime oportunos (cuestión distinta es si esos actos son contrarios al derecho), y ahí radica la libertad.
Por último, y como última cosa a destacar del discurso, decir que me parece una total y absoluta falta de respeto el comentario acerca de Hans Kelsen que dice: "me consuela comprobar que a los 84 años se esté aún en condiciones de pensar algo razonable", haciendo ver que lo que el señor Kelsen había afirmado con anterioridad "le importa un pimiento".
Me resulta lamentable que alguien que humilla a alguien en un discurso público de esta magnitud pueda pretender siquiera que el derecho introduzca valores éticos sacados de su ideología (religión). Y siguiendo con los apuntes históricos, alguien dijo una vez: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".
domingo, 25 de septiembre de 2011
No name
Ya nada era lo mismo. No eran los mismos paisajes, los mismos olores, la misma sensación. Todo había cambiado y no tenía claro si fuera a peor o a mejor. Las cosas malas habían desaparecido con el paso del tiempo, de eso estaba segura, no quedaba nada en mi interior que mi hiciera pensar que era la misma persona de entonces. Sin embargo las cosas buenas tampoco estaban, ya no sentía ese cosquilleo que me electrizaba todo el cuerpo, no quedaba nada de esa sonrisa que tenía, toda esa inocencia se había perdido con el paso de los días, de los meses, de los años... Y ahora se repetía la misma situación, pero todo era distinto. Habían nuevas situaciones, nuevas conversaciones, nuevas expresiones y sentimientos. Con el paso del tiempo aprendes a perseguir aquello que quieres y a dejar atrás a todo lo que ya no necesitas. Sabía que lo que necesitaba estaba delante de mis ojos, pero no podía asegurar que eso fuera lo que quisiera, como tampoco podía asegurar que no lo quisiera...
jueves, 22 de septiembre de 2011
El paso del tiempo
El paso del tiempo es algo que a nadie le resulta inadvertido. Todos hemos oído alguna vez expresiones relacionadas con el paso del tiempo, por ejemplo: "el tiempo es relativo", "hay que ver cómo pasa el tiempo", "tal cosa se me está haciendo eterna", "en mis tiempos esto era así o asá", etc.
Resulta increíble cómo el paso del tiempo a veces ocurre tan deprisa y otras tan despacio. Un día te levantas pensando: "madre mía, ya son las 8, voy a llegar tarde", después llegas a clase y desde las 8 y media hasta aproximadamente la una estás pensando en lo lento que se te está pasando el tiempo; sin embargo salimos de fiesta y de repente pasas de estar en la cena a ver amanecer como si de un abrir y cerrar de ojos se tratase.
El ser humano relativiza el tiempo (además de la parte científica que nos asegura que el tiempo es relativo pero como no he estudiado física no puedo explicarlo con la precisión que debería). Para algunos el tiempo puede ser eterno, efímero, largo, corto, bueno, malo... En lo que estamos todos de acuerdo es que conforme avanzas en edad, el tiempo pasa muchísimo más deprisa de lo que habías imaginado, de repente acabas de nacer y pum! ya eres mayor de edad, y de repente pum! ya tienes 40 años y has visto nacer a tus hijos, y de repente pum! y ya tienes 70 y tienes nietos y de repente pum! y ya nada porque ya no estás.
La vida y el tiempo están estrechamente ligados, todos vamos a vivir más o menos, pero lo que está claro es que el tiempo (nos demos cuenta o no) pasa para todos igual, somos nosotros quienes decidimos cómo emplear ese tiempo y por consiguiente cómo vivir la vida.
"La vida es dulce o amarga; es corta o larga. ¿Qué importa? El que la goza la halla corta, y el que la sufre la halla larga" Ramón de Campoamor
Resulta increíble cómo el paso del tiempo a veces ocurre tan deprisa y otras tan despacio. Un día te levantas pensando: "madre mía, ya son las 8, voy a llegar tarde", después llegas a clase y desde las 8 y media hasta aproximadamente la una estás pensando en lo lento que se te está pasando el tiempo; sin embargo salimos de fiesta y de repente pasas de estar en la cena a ver amanecer como si de un abrir y cerrar de ojos se tratase.
El ser humano relativiza el tiempo (además de la parte científica que nos asegura que el tiempo es relativo pero como no he estudiado física no puedo explicarlo con la precisión que debería). Para algunos el tiempo puede ser eterno, efímero, largo, corto, bueno, malo... En lo que estamos todos de acuerdo es que conforme avanzas en edad, el tiempo pasa muchísimo más deprisa de lo que habías imaginado, de repente acabas de nacer y pum! ya eres mayor de edad, y de repente pum! ya tienes 40 años y has visto nacer a tus hijos, y de repente pum! y ya tienes 70 y tienes nietos y de repente pum! y ya nada porque ya no estás.
La vida y el tiempo están estrechamente ligados, todos vamos a vivir más o menos, pero lo que está claro es que el tiempo (nos demos cuenta o no) pasa para todos igual, somos nosotros quienes decidimos cómo emplear ese tiempo y por consiguiente cómo vivir la vida.
"La vida es dulce o amarga; es corta o larga. ¿Qué importa? El que la goza la halla corta, y el que la sufre la halla larga" Ramón de Campoamor
martes, 23 de agosto de 2011
Rabia
¿Cuánto es de importante la rabia? ¿Hasta dónde somos capaces de llegar cuando estamos rabiosos o enfadados?
Hay mucha gente que, cuando está enfadada, dice las cosas sin pensar y con la intención de causar sufrimiento a otra persona. Cuántas veces habremos oído a miembros de nuestra familia decir auténticas barbaridades o cuántas veces las habremos dicho nosotros mismos. La gente opina que "eso son cosas que se dicen en caliente" y ya está, la opinión general es que a esas barbaridades que escuchamos no hay que darles la menor importancia. El problema viene cuando ese rencor y ese odio que se genera durante una discusión se incrementa hasta el punto en que nos ciega, nos consume, nos quita la vida. El problema es cuando ese odio no nos deja vivir, comer, pensar, domir... es decir, cuando el odio es tan sumamente grande que esas barbaridades no sólo se piensan en caliente si no también en frío.
¿Hasta dónde llegamos entonces? Cuando el odio no dura más que en el enfado, la cosa no suele llegar a mayores. Se amenaza, se insulta, e incluso se puede llegar a la agresión física; pero una vez pasado el enfado y nuestra mente está relajada, se vuelve a un estado mental tranquilo y sosegado, en el que se pueden meditar las cosas con tranquilidad y llegar a alguna conclusión racional.
La persona a la que ese odio le ha superado no goza de esos momentos de paz, por lo que continuamente le pasan por la mente todo tipo de pensamientos negativos que en un estado normal ni se habría atrevido a imaginar. Pero, ¿qué es exactamente el odio? El odio "es un sentimiento de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir a su objetivo." " En el psicoanálisis, Sigmund Freud define el odio como un estado del yo que desea destruir la fuente de su infelicidad.2 La psicología define el odio como un sentimiento "profundo y duradero , intensa expresión de animosidad, ira y hostilidad hacia una persona, grupo u objeto".3 Debido a que el odio se cree que es de larga duración , muchos psicólogos consideran que es más de una actitud o disposición de un estado emocional temporal."http://es.wikipedia.org/wiki/Odio
¿Cómo se cura entonces el odio? ¿Qué deben hacer las personas que, rabiosas y llenas de ira y odio, desean acabar con este sufrimiento?
Hay mucha gente que, cuando está enfadada, dice las cosas sin pensar y con la intención de causar sufrimiento a otra persona. Cuántas veces habremos oído a miembros de nuestra familia decir auténticas barbaridades o cuántas veces las habremos dicho nosotros mismos. La gente opina que "eso son cosas que se dicen en caliente" y ya está, la opinión general es que a esas barbaridades que escuchamos no hay que darles la menor importancia. El problema viene cuando ese rencor y ese odio que se genera durante una discusión se incrementa hasta el punto en que nos ciega, nos consume, nos quita la vida. El problema es cuando ese odio no nos deja vivir, comer, pensar, domir... es decir, cuando el odio es tan sumamente grande que esas barbaridades no sólo se piensan en caliente si no también en frío.
¿Hasta dónde llegamos entonces? Cuando el odio no dura más que en el enfado, la cosa no suele llegar a mayores. Se amenaza, se insulta, e incluso se puede llegar a la agresión física; pero una vez pasado el enfado y nuestra mente está relajada, se vuelve a un estado mental tranquilo y sosegado, en el que se pueden meditar las cosas con tranquilidad y llegar a alguna conclusión racional.
La persona a la que ese odio le ha superado no goza de esos momentos de paz, por lo que continuamente le pasan por la mente todo tipo de pensamientos negativos que en un estado normal ni se habría atrevido a imaginar. Pero, ¿qué es exactamente el odio? El odio "es un sentimiento de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir a su objetivo." " En el psicoanálisis, Sigmund Freud define el odio como un estado del yo que desea destruir la fuente de su infelicidad.2 La psicología define el odio como un sentimiento "profundo y duradero , intensa expresión de animosidad, ira y hostilidad hacia una persona, grupo u objeto".3 Debido a que el odio se cree que es de larga duración , muchos psicólogos consideran que es más de una actitud o disposición de un estado emocional temporal."http://es.wikipedia.org/wiki/Odio
¿Cómo se cura entonces el odio? ¿Qué deben hacer las personas que, rabiosas y llenas de ira y odio, desean acabar con este sufrimiento?
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